¿Cuánto tiempo dura el proceso?
Cada proceso es único, como cada historia. La duración dependerá de cada persona y de sus necesidades. Lo importante es respetar el ritmo de cada proceso y que se adapte a cada historia. A veces se necesita acompañamiento para gestionar un momento concreto y en otras ocasiones, es necesario un acompañamiento más prolongado.
¿Cuál es la duración de cada sesión?
Cada sesión tiene una duración de 60 minutos. Este tiempo nos permite crear un espacio de calma, donde puedas expresarte con tranquilidad y profundizar en las dificultades.
¿Con qué frecuencia se realizan las sesiones?
Al inicio recomendamos que la frecuencia de las sesiones sea semanal, ya que esta continuidad ayuda a construir un vínculo con la terapia, el profesional y permite que el proceso fluya. A pesar de ello, somos conscientes del esfuerzo que implica acudir a terapia, por lo que no hay una frecuencia única, sino que es importante adaptar el ritmo a ti, a tus necesidades y situación.
¿Cómo es el proceso?
Cuando contactes con nosotras, recogeremos algunos datos personales y el motivo de consulta para conocer vuestra situación. Después, concertaremos la fecha de la primera sesión.
En el caso de la terapia para adultos, esa primera cita será el inicio del proceso terapéutico. Si se trata de terapia infantil, juvenil o familiar, la primera sesión será con la familia, sin el menor. En esta sesión recogeremos toda la información necesaria sobre su desarrollo, el motivo de consulta y aquellos aspectos que nos ayuden a comprender la situación. Posteriormente, comenzaremos las sesiones con el niño o adolescente.
¿Cuándo es recomendable acudir a un psicólogo infantojuvenil?
No siempre es fácil saber cuándo un niño o adolescente necesita apoyo psicológico. En ocasiones, los cambios forman parte del desarrollo, pero cuando ciertas dificultades se mantienen en el tiempo, generan malestar o interfieren en su día a día, contar con acompañamiento profesional puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y ofrecerle las herramientas necesarias.
Existen ciertas señales o conductas que pueden indicar ayuda profesional:
Cambios emocionales o conductuales repentinos y/o prolongados.
Comportamientos desafiantes (agresividad, desobediencia o dificultad de control de impulsos)
Reacciones emocionales intensas ante situaciones cotidianas
Dificultades para manejar las emociones
Fobias o miedos irracionales intensos que afectan en su vida diaria
Falta de confianza en sí mismo, sentimientos de inseguridad o de no ser capaz.
Dificultades en el rendimiento académico, dificultad para concentrarse, falta de motivación.
Problemas de socialización, dificultad para hacer amigos, aislamiento.
Alteraciones en el sueño o en el apetito sin causa médica aparente.
Síntomas físicos como dolores de cabeza o estómago recurrentes sin causa médica.
¿Realizáis sesiones online?
En el caso de la psicología infantil y juvenil, apostamos por la modalidad presencial porque creemos que el espacio terapéutico, el juego, la observación y la interacción directa son elementos importantes para acompañar su proceso y adaptarnos mejor a sus necesidades.
Aun así, entendemos que cada persona y cada familia tiene unas circunstancias diferentes. Por ello, ofrecemos también la posibilidad de realizar sesiones online en aquellos casos en los que pueda ser adecuado, especialmente en terapia con adultos y en orientación a familias, facilitando así el acceso a la intervención psicológica sin que la distancia o la falta de disponibilidad sean un impedimento.
Valoraremos cada situación de manera individual para encontrar la modalidad que mejor se adapte a tus necesidades.
¿Todavía tienes alguna duda?
Si no has encontrado la respuesta que buscabas, estaremos encantadas de ayudarte.
Ponte en contacto con nosotras y resolveremos tus dudas.